La masía que perteneció a la familia Miró, situada en el pueblo tarraconense de Montroig, fue declarada en 2006 Bien de Interés Cultural. Se protegió con la máxima categoría por su importancia histórica, ya que en ella residió largas temporadas el pintor Joan Miró y hechos importantes de su trayectoria la tienen como protagonista. En Montroig pasaba los veranos y estuvo una temporada convaleciente, durante la cual tomó la decisión de dedicarse de lleno a la pintura, algo que siempre había querido. “Mont-roig es para mí como una religión”, aseguró en alguna ocasión el artista.

 

De aquel periodo se conservan cuatro paisajes, entre los cuales destaca La casa de la palmera, expuesto en el Museo Reina Sofía. Se trata de una obra de juventud, que aún dista del lenguaje surrealista tan personal que adoptará después, pero en él sí podemos reconocer el interés de Miró por mostrar su propia visión del entorno y la naturaleza.

 

 

 

 

Poco después, en 1923, Miró abordó la famosa Masía, ya inmerso en el lenguaje de vanguardia surrealista. Este óleo, adquirido por el escritor Hernest Hemingway y del cual nunca se separó, es quizá uno de los más conocidos del artista catalán, en el que el los colores pasan a ser más intensos y el detalle gana protagonismo. Si queréis visitarlo, solo tenéis que visitar la National Gallery de Washington, donde la viuda del premio Nobel lo donó en 1897.

¿Queréis conocer más obras sobre Miró? El Museo Reina Sofía posee una magnífica colección. ¡Os esperamos!  ¡Nos vemos en los museos!

 

 

 

 

 

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