«Dios creó el mundo –dicen-
Y en el séptimo día,
cuando estaba tranquilo descansando,
se sobresaltó y dijo:
“He olvidado una cosa:
Los ojos y la mano de Picasso.»

Rafael Alberti

Alguno de los carteles de Picasso que podemos en contrar en Buitrago

En la localidad Madrileña de Buitrago de Lozoya podemos encontrar un curioso museo que se podría llamar “el museo de la amistad”.

En realidad es un museo dedicado en su totalidad, nada más y nada menos que a Pablo Picasso pero tiene su origen en la amistad que se fraguó entre Pablo Picasso, y Eugenio Arias, su barbero, durante el exilio de ambos en Vallauris. Además de su condición de exiliados, a los dos les unía su pasión por los toros y su inclinación política.

Esta amistad se forja casi el primer día de conocerse. Picasso tenía cierto recelo con quien tocaba su pelo, pues creía que parte de su genio residía en sus cabellos y sus uñas; le asustaba que pudieran adueñarse de su pelo, y robarle su esencia. Algo así como Sansón. Por esta

razón solo Arias podía encargarse de esta tarea. Iba en bicicleta a cortarle el pelo a Mougins, donde Picasso residía; al pintor le preocupaba que le pasara algo así que le regalo un coche.

Como muestra de la pasión de ambos por la tauromaquia, muchas de las obras presentan referencias a esta práctica.

Las obras que podemos encontrar en este museo son, casi en su totalidad, piezas que Picasso dedicó y regaló a Arias, obra gráfica, carteles, libros e incluso varias bacinas de Barbero que Picasso decora para su amigo.  La pieza más curiosa es una caja con útiles de peluquería decorada por el artista malagueño.

En esta primavera, si hacéis una excursión a la sierra de Madrid no os lo perdáis, merece la pena la parada y la entrada es gratuita. Para más información visita la web del Museo Picasso.

 

Azucena González

 

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