Uno de los secretos mejor guardados de Madrid es el Parque del Retiro. A pesar de que el calor apriete, siempre podemos resguardarnos bajo uno de sus árboles, al tiempo que disfrutamos de su patrimonio cultural.  Pero… ¿Sabes cuál fue su bebida más popular?

El jardín del Buen Retiro, con sus 118 hectáreas, es un lugar perfecto para buscar la sombra, refrescarse y pasear para evitar a toda costa el calor madrileño. DE hecho, su origen es real, pues perteneció al desaparecido palacio homónimo, del que conservamos escasos vestigios: ya que solo queda el Casón (convertido en la biblioteca del Museo del Prado) y el Salón de Reinos (lugar original de muchas pinturas de Velázquez, hoy en día pendiente de reforma). Felipe  IV eligió esta zona de Madrid al tratarse de un prado alto, que le permitía literalmente retirarse de los apabullantes jaleos de la corte. Para ello los jardines del palacio debían tener un estanque donde poder representar naumaquias y  grandes avenidas por donde el rey pudiera pasear. El palacio se mantuvo con la dinastía de los borbones, que modernizaron algunas zonas según la costumbre francesa, como ocurrió con el conocido como “parterre”.

 

En 1868, con la revolución de la Gloriosa, y tras unos años de decadencia del palacio, el jardín del Retiro o parque de Madrid (nombre que aún se conserva en alguna puerta), apareciendo diferentes construcciones a finales del siglo XIX. Entre los edificios más característicos encontramos el Palacio de Cristal construido por Ricardo Velázquez Bosco, la fuente egipcia de Isidro González, o la Casa de Vacas.lecheria-retiro-xix

 

Lo que mucha gente no sabe es la Casa de Vacas, era uno de los lugares favoritos por los madrileños para poder refrescarse tomando leche recién ordeñada.  El edificio se construyó en 1874 y se mantiene en su ubicación original, cerca del estanque, entre la puerta del Alcalá y la Casita del Pescador. El lugar se hizo para su uso como vaquería donde se despachaba la leche recién ordeñada, y el envase era una botella de cristal que se podía usar cuantas veces se quisiera. El público, tras contemplar la operación se sentaba en un pequeño bar junto a los establos para bebérsela, había algunos que no podían aguantar a llegar a casa. Había todo un protocolo incluso a la hora de acudir a este emblemático lugar, las señoritas iban muy bien arregladas y los señoritos hacían galanterías.  La tradición de tomar leche fresca recién ordeñada se pierde cuando la casa de vacas cierra. No será hasta ya el siglo XX cuando se transforme el espacio en una sala para fiestas llamada Pavillón, y que finalmente termine siendo el centro de exposiciones que es actualmente, donde diversas exposiciones importantes se llevan a cabo.

Por ello, si estos pasas por Madrid, refúgiate del calor en el Retiro: puedes conocer su historia con nosotros y, después, tomarte una granizada a la sombra de uno de sus pinos.

lecheria-retiro-xix-2

Share This